Crónicas de Eratóstenes

La Criba Municipal

Trataba de ilustrar el buen Eratóstenes a sus pupilos el concepto de “números primos” y para tal efecto, escribió en un pedazo de vitela los números del uno al cien y comenzó a eliminar los múltiplos de dos perforando el papel, dejando sólo al primo (primero) de la serie. Luego hizo lo mismo con el tres y así sucesivamente, hasta que sobrevivieron sólo los números primos. Mientras se afanaba en hacer perfectas las perforaciones, se habían acercado algunos asesores del gobierno municipal y miraban con atención lo que sucedía. Por fin, concluyó el buen Eratóstenes, levantó su trabajo para que todos lo vieran y preguntó – ¿Ven ustedes que fue lo que quedó? – ¡Una coladera! – respondió uno de los funcionarios. Sonrió el buen Eratóstenes y le respondió compasivamente al curioso recién llegado – ¡Muy bien! Mañana continuaremos con el método para construir un Ayuntamiento municipal haciendo perforaciones en la nómina, a la plantilla de personal y al erario público. Pero lleguen temprano. – Dio por concluida la clase y se dirigió a almorzar con Doña Ileana, como era su costumbre.