Crónicas de Eratóstenes

Audiencia Pública

Se encontraba el buen Eratóstenes sentado en una colina viendo al mar como era su costumbre, de espaldas a la ciudad y proyectando sus pensamientos a la lejanía del horizonte. Mientras tanto, entre bulliciosas risas y con una algarabía poco usual se acercaban a él algunos de los miembros del gobierno de la ciudad. – ¡Maestro! –Gritaban – ¡Tu sugerencia fue todo un éxito! ¡Se llenó el teatro de la ciudad de tanta plebe que fue a hacer peticiones! –
El buen Eratóstenes sin dejar de largar sus pensamientos hacia la redondez del mundo sólo les contestó: - ¿Fue un éxito la audiencia pública? Entonces es un fracaso su gobierno - Y continuó curvando el mundo en que vivía.